La Leyenda de la Laguna del Inca

Sobre el cristal de esta laguna, en ciertas noches de plenilunio, se oyen lamentos que turban su quietud inviolada. Es tal vez un encantamiento que produce esos extraños lamentos.

La leyenda cuenta que es el ánima del Inca Illi Yunqui que torna a vagar sobre la tumba lacustre en que hizo sepultar a su amada, Princesa Kora-llé, despeñada trágicamente en un precipicio durante el festín de un nascu o montería real. El inca cuyo dolor sacudió la montaña, creyó, con su alma de poeta que ningún sarcófago humano, sería comparable a aquella sepultura. Envuelto en blancos linos, el grácil cuerpo fue descendiendo a la profundidad azul, ante el dolido séquito imperial; y desde entonces el agua tiñó con el matiz de esmeralda de los bellísimos ojos que ya el hijo del sol no podría jamás despertar.

Vaga así en el lugar un halito de amor y de misterio, que se cubre con el manto silencioso de la nieve.